Coatzacoalcos, Ver., 10 de julio de 2026.- Un cargamento de 3 mil vehículos Hyundai llegará en los próximos días al Puerto de Coatzacoalcos como parte de una nueva operación logística del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT).

Las unidades fueron descargadas este jueves en el Puerto de Salina Cruz, Oaxaca. Después viajarán en el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec hasta Coatzacoalcos. Desde este puerto continuarán su traslado hacia la costa este de Estados Unidos.


Arriban desde Corea del Sur

El buque Glovis Condor, procedente de Masan, Corea del Sur, transportó el cargamento. La embarcación atracó durante la madrugada en la Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA) de Salina Cruz.

Tras concluir la descarga, el personal iniciará el traslado ferroviario de las unidades hacia Veracruz.

Llegarán 3 mil vehículos al Puerto de Coatzacoalcos a través del Corredor Interoceánico

Segundo traslado automotriz del CIIT

Este envío representa el segundo cruce de vehículos realizado mediante el Corredor Interoceánico. La operación fortalece esta ruta como una alternativa para el transporte internacional de carga entre los océanos Pacífico y Atlántico.

Para movilizar los automóviles se utilizarán vagones ferroviarios tipo Bi-Max. Este equipo permite transportar vehículos en doble nivel y mejora la capacidad de carga.


Impulsa la actividad portuaria y ferroviaria

El primer traslado de automóviles por esta plataforma ocurrió en marzo de 2025. En esa ocasión, el buque Glovis Cosmos descargó entre 600 y 900 vehículos Hyundai en el Puerto de Salina Cruz.

Posteriormente, el tren llevó las unidades hasta el Puerto de Coatzacoalcos en un recorrido de aproximadamente nueve horas. Ese traslado marcó el inicio de las operaciones automotrices del CIIT.

Con este nuevo movimiento, el Corredor Interoceánico amplía su actividad logística. Además, ofrece una opción más eficiente para empresas internacionales y fortalece la operación portuaria y ferroviaria en Oaxaca y Veracruz.

Con información de Osvaldo Antonio Sotelo