Entre enero y marzo de 2025, el Tren Interoceánico registró un fuerte descenso en su afluencia de pasajeros, al transportar apenas 11 mil 557 usuarios, lo que representa una contracción del 57% en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Este desplome ha encendido las alertas sobre la viabilidad del servicio como oferta turística, tal como fue concebido originalmente.

Para Carlos Barreda, especialista en transporte ferroviario, los resultados son evidencia de que el modelo actual no está funcionando.

En su opinión, el proyecto podría encontrar mayor éxito si se transforma en un servicio de transporte interurbano para las comunidades locales.

“El recorrido del tren, de Coatzacoalcos a Salina Cruz, está completamente alejado de las zonas turísticas tradicionales.

No es una ruta con atractivo visual o cultural para el visitante promedio, ni nacional ni extranjero”, explicó Barreda.

El especialista contrastó el caso del Tren Interoceánico con el Chepe, que une Chihuahua con el Pacífico, y que cada año mantiene una demanda constante gracias a sus paisajes únicos y su reconocida ruta escénica.

Además, señaló que la falta de promoción adecuada sobre las potenciales atracciones a lo largo de la ruta también ha afectado el desempeño del servicio como producto turístico.

Cabe recordar que la Línea Z del Tren Interoceánico, que conecta Coatzacoalcos con Salina Cruz, entró en operaciones con servicios de pasajeros y carga en diciembre de 2023.

Por su parte, la Línea FA, que va de Coatzacoalcos a Palenque, comenzó a operar en septiembre de 2024 también con ambos servicios.

A pesar de los resultados limitados en pasajeros, el proyecto ha reportado cifras importantes en materia de carga.

De acuerdo con datos oficiales del 18 de junio, entre ambas líneas —Z y FA— se han transportado más de 108 mil pasajeros y 514 mil toneladas de carga desde su apertura.

Actualmente, el Gobierno federal continúa con la rehabilitación integral de más de 1,200 kilómetros del sistema ferroviario del Istmo de Tehuantepec, que incluye las líneas Z, FA, K y KA.

Las obras contemplan la construcción de 30 laderos, 610 puentes, ocho patios de trasvase, 41 estaciones de pasajeros y más de mil 500 obras de drenaje transversal.

No obstante, los desafíos en términos de rentabilidad y atracción de usuarios dejan claro que el futuro del Tren Interoceánico dependerá de su capacidad para adaptarse a las necesidades reales de la región, más allá del enfoque turístico inicial.