La congregación de Las Barrillas enfrenta un preocupante brote de gusano barrenador, que desde septiembre ha afectado a ganado bovino y equinos, sumando al menos 15 casos confirmados por productores de la zona.
La situación, advierten, se agrava con rapidez y representa un riesgo no solo para los animales, sino también para otras especies domésticas e incluso las personas.
Ganaderos locales explicaron que el primer caso apareció hace dos meses, pero en los últimos días la plaga se ha propagado de forma acelerada.



Una vaca tuvo que ser sacrificada y enterrada para impedir que siguiera actuando como foco de infección.
Ante la ausencia de apoyo gubernamental, cerca de 20 ganaderos han recurrido a un médico veterinario zootecnista de la comunidad de Jicacal, quien acude por cuenta propia para realizar extracciones de larvas, aplicar medicamentos y orientar a los productores.
El especialista únicamente recibe una compensación voluntaria, pero los tratamientos representan un desafío económico para las familias afectadas.
Los costos oscilan entre 2 mil pesos, sin considerar los gastos adicionales de antibióticos y otros fármacos.
Los ganaderos hicieron un llamado urgente a las autoridades estatales y federales para implementar acciones de control, fumigación y vigilancia sanitaria que permitan contener la plaga antes de que se extienda a otras comunidades rurales de Coatzacoalcos.