Con mucha ilusión Ignacio Carrillo Melchí contaba las horas y días para volver a viajar en el Tren Interoceánico, al que en otras ocasiones ya se había subido para recorrer el sureste mexicano.

Ahora el plan, no solo era viajar con su esposa Inés Alvarado Rojas el proximo 9 de enero del 2026, sino tambien incluir en ese paseo a su nieto, sin embargo, el destino cambió de forma trágica.

Ignacio relató que su esposa había viajado en otras ocasiones en este tren y siempre lo consideraron un medio seguro, cómodo y confiable.

“Los accidentes ocurren”, expresó con serenidad y dolor, al tiempo que destacó que jamás tuvieron desconfianza del servicio ferroviario.

Hace unos días, su querida “gordita” como le llamaba de cariño, y con quienes tomaba el jugo verde todas las mañanas en el desayuno, decidio ir a visitar por las fiestas decembrinas a uno de sus dos hijos en Salina Cruz, Oaxaca.

Lamentablemente a su regreso hacia villa Allende, el tren se salió de las vías, entre las comunidades de Nizanda y Chivela, en el estado de Oaxaca.

La familia se enteró del accidente a través de redes sociales y llamadas entre sus hijos.

Desde ese momento comenzó una carrera contrarreloj para ubicarla e iniciar el proceso de identificación, el cual concluyó horas después, despues de que se confirmara su fallecimiento.

Ines Alvarado Rojas, fue una de las 13 personas fallecidas durante este tragico accidente, que cobró la vida de otras familias de Coatzacoalcos, Acayucan y Minatitlan.

Doña Inés es recordada como una mujer sana, trabajadora, emprendedora y profundamente dedicada a su familia.

Deja dos hijos, Óscar y Héctor Carrillo, además de un hogar marcado por rutinas simples que hoy pesan más que nunca.

El cuerpo fue trasladado con apoyo del Gobierno Federal, luego de que la presidenta de la República y autoridades estatales de Oaxaca brindaran acompañamiento y logística funeraria, incluyendo unidades de traslado escoltadas desde Juchitán hasta su hogar.

Sus restos llegaron está madrugada a su domicilio en la calle Zamora entre Clavijero y Belisario Domínguez, en la colonia Bellavista, esperando que esta misma tarde sea sepultada en el Panteón de Villa Allende.

Aunque la familia recibió un apoyo económico inicial y ya fue asignado un enlace para dar seguimiento al seguro correspondiente, Ignacio subrayó que ninguna compensación puede reparar la ausencia.