Villa Allende, Coatzacoalcos, Ver.– La inseguridad en Villa Allende continúa en aumento y ahora ha alcanzado incluso a los templos religiosos, generando indignación entre feligreses y vecinos, quienes lamentan que los actos delictivos ya no respeten espacios de fe y reunión comunitaria.
Durante el arranque de 2026, al menos dos iglesias católicas fueron blanco de robos, dejando daños materiales y afectaciones directas a las actividades religiosas, además de reforzar la percepción de vulnerabilidad en esta congregación del municipio de Coatzacoalcos.
Capilla de la Virgen de Guadalupe queda sin energía eléctrica
El caso más reciente se registró en la Capilla de la Virgen de Guadalupe, ubicada en la calle Quevedo, donde sujetos desconocidos ingresaron durante el fin de semana tras brincar la barda del inmueble.
Los delincuentes sustrajeron más de 200 metros de cable eléctrico, luego de cortar la acometida subterránea de energía, dejando completamente sin servicio de luz al recinto religioso.

Juan Antonio López Madrigal, encargado de la capilla, explicó que el robo ha provocado severas afectaciones a la comunidad.
“Actualmente no contamos con luz, no funcionan los aires acondicionados ni el sistema de agua, lo que ha complicado la realización de actividades y celebraciones”, expresó.
El daño no solo representa una pérdida económica, sino que también afecta directamente a los fieles que acuden de manera regular a misas y reuniones religiosas.
Parroquia San Isidro Labrador también fue blanco de robo
En un segundo hecho, la Parroquia San Isidro Labrador, ubicada en el centro de Villa Allende, fue víctima de un robo ocurrido días atrás.

De acuerdo con los reportes, un hombre —presuntamente con problemas psiquiátricos— ingresó al templo, sustrajo las limosnas, causó daños a una imagen religiosa y se llevó una cruz de madera de gran tamaño, utilizada durante las procesiones del Viacrucis y las festividades de la Santa Cruz.
Vecinos logran recuperar cruz arrojada al río
El hecho provocó alarma entre vecinos y comerciantes del primer cuadro de la Villa, quienes lograron intervenir y detener al sujeto cuando este arrojó la cruz —que pesa cerca de 100 kilogramos— al río Coatzacoalcos, a la altura del muelle de los transbordadores.
Ante la presión ciudadana, el individuo fue obligado a recuperar la cruz y devolverla al templo, evitando así la pérdida total de uno de los símbolos religiosos más importantes para la comunidad.
Crece la preocupación por la inseguridad
Estos hechos han encendido nuevamente la preocupación entre habitantes de Villa Allende, quienes señalan que los robos continúan ocurriendo en distintos sectores y ahora incluso afectan espacios religiosos, tradicionalmente considerados zonas de respeto.
Feligreses y vecinos hicieron un llamado a las autoridades para reforzar la vigilancia y las acciones de prevención del delito, a fin de frenar la ola de robos que se vive en la congregación.

Con información de Osvaldo Antonio Sotelo