Coatzacoalcos, 13 de marzo de 2026.– Con la misma determinación con la que en su juventud escaló el Volcán Popocatépetl y compitió en pistas del sur de Veracruz, Anabel Lijehult Castellanos enfrenta hoy su desafío más complejo: una batalla contra el cáncer.
A sus 76 años, la atleta originaria de Oaxaca, radicada en Coatzacoalcos desde hace más de cuatro décadas, continúa participando en carreras y maratones, convirtiéndose en un ejemplo de resiliencia, disciplina y fortaleza ante la adversidad.

El deporte como motor de vida
Recientemente, Lijehult obtuvo el segundo lugar en una competencia de 10 kilómetros en Cancún, logro que refleja su compromiso con el atletismo pese a haber sido sometida a intervenciones quirúrgicas derivadas de su padecimiento.
Para ella, correr representa una herramienta de esperanza y una forma de mantenerse activa física y emocionalmente, enviando además un mensaje de motivación a otras personas que enfrentan enfermedades complejas.
Más de cinco décadas de vida en pareja y en la pista
A su lado permanece su esposo, Javier Jasso Alemán, contador público de 79 años y atleta con experiencia en competencias internacionales en Europa, Canadá y Nueva York.
Tras más de 50 años compartiendo el deporte y la vida familiar, ambos coinciden en que el atletismo ha sido clave para mantenerse en plenitud física y emocional, además de fortalecer los lazos con sus hijos y nietos.
Inspiración para nuevas generaciones
Actualmente, la pareja continúa participando en eventos deportivos, no solo por la competencia, sino para transmitir a las nuevas generaciones valores como la disciplina, la constancia y la superación personal.
Para la familia Jasso Lijehult, el deporte dejó de ser únicamente una meta personal para convertirse en un legado de vida que les ha permitido enfrentar juntos los retos más difíciles.
