Lo que inicia como una simple broma entre compañeros, puede terminar en agresiones serias. Así lo ha evidenciado la Fundación Punto Rosa en Coatzacoalcos, que cada semana brinda atención a entre 10 y 15 casos de bullying en adolescentes.
Luisa Gordillo, presidenta de la organización, explicó que la mayoría de los reportes involucran a estudiantes de secundaria. Señaló que muchas veces las agresiones comienzan como juegos, pero con el tiempo escalan en intensidad y frecuencia, afectando gravemente la salud emocional de las víctimas.


“El acoso escolar se ha vuelto algo cotidiano. Algunos jóvenes creen que es solo una forma de diversión, pero cuando se dirige siempre a la misma persona y se repite constantemente, deja de ser un juego. Es necesario trabajar en las escuelas y generar conciencia”, advirtió Gordillo.
La fundación ha detectado que las víctimas de bullying suelen presentar ansiedad, depresión e incluso conductas autolesivas. Según la gravedad del caso, los adolescentes son canalizados con especialistas en salud mental, incluyendo psiquiatras.