Con información de Osvaldo Antonio Sotelo
Coatzacoalcos, Ver.; 20 de febrero de 2026.– La psicoterapeuta Ema Ontiveros afirmó que el fenómeno de los llamados “Therian” debe entenderse desde una perspectiva psicológica y social, evitando juicios o estigmatizaciones hacia los adolescentes que se identifican con esta corriente.
En entrevista, explicó que este tipo de expresiones no son nuevas en la historia de la humanidad.

Un fenómeno con antecedentes históricos
Ontiveros recordó que desde la antigua Grecia, pasando por prácticas chamánicas y diversas manifestaciones culturales en México, han existido asociaciones simbólicas entre el ser humano y los animales.
Sin embargo, destacó que lo que hoy marca una diferencia es el papel de la tecnología y las redes sociales, donde cualquier tendencia puede viralizarse en cuestión de minutos, amplificando su alcance entre adolescentes.
Búsqueda de identidad en la adolescencia
La especialista señaló que la adolescencia es una etapa clave en la construcción de identidad y sentido de pertenencia.
“Todos hemos pasado por grupos o etapas donde tratamos de encontrar dónde nos sentimos seguros o comprendidos. Esto no es distinto, sólo ocurre en un contexto moderno”, puntualizó.
Desde el enfoque clínico, aclaró que identificarse como Therian no constituye automáticamente un trastorno psicológico.
Explicó que científicamente no existe una patología reconocida por asumir esta identidad, sino que puede tratarse de una forma de exploración personal, especialmente cuando el adolescente no encuentra espacios de validación o comunicación en su entorno cercano.
La importancia del entorno familiar
Ontiveros subrayó que la dinámica familiar juega un papel determinante.
Indicó que muchos padres enfrentan altos niveles de estrés y agotamiento, lo que puede generar desconexión emocional con sus hijos.
“Cuando no hay comunicación asertiva y escucha activa, los jóvenes buscan refugio en otros espacios”, comentó.
Focos rojos a considerar
La especialista advirtió que la alerta surge cuando el adolescente:
- Pierde el sentido de la realidad
- Presenta brotes psicóticos
- Abandona por completo sus actividades cotidianas
“Mientras continúen con su vida escolar, social y familiar de manera funcional, no se puede hablar de un trastorno”, explicó.
Llamado al diálogo
Finalmente, hizo un llamado a madres y padres de familia a evitar el regaño o la confrontación directa, ya que esto puede generar mayor rechazo.
En su lugar, recomendó abrir espacios de diálogo y, de ser necesario, acudir con un especialista para comprender qué hay detrás de esta conducta.
“Más que juzgar, debemos preguntarnos qué está pasando emocionalmente con el adolescente y cómo podemos acompañarlo”, concluyó.