Nueva York, EE. UU., 30 de septiembre de 2026.- La Fiscalía del condado de Tompkins reabrió la investigación sobre una presunta agresión sexual ocurrida en 2024 dentro de una fraternidad de la Universidad de Cornell, después de que una estudiante denunciara que fue violada por siete compañeros durante varias horas.

El caso internacional volvió a generar atención pública en Estados Unidos luego de que la presunta víctima, identificada únicamente como “Jane Doe”, presentara una demanda civil de 101 páginas contra los siete hombres señalados, la fraternidad Chi Phi, la hermandad a la que pertenecía y la propia universidad.

La denuncia señala una agresión de varias horas

De acuerdo con la demanda, los hechos ocurrieron la noche del 19 de octubre de 2024, cuando Doe tenía 20 años y cursaba el tercer año de sus estudios en Cornell, ubicada en Ithaca, Nueva York.

La joven había consumido alcohol durante varias horas antes de acudir a la residencia de la fraternidad Chi Phi. Según su denuncia, posteriormente recibió más alcohol, marihuana y ron, además de haber sido presionada para consumir ketamina, una sustancia que, de acuerdo con el documento, nunca había utilizado anteriormente.

La demanda identifica como presuntos agresores a Matthew Ingalls, Johnathan Newell, Winston Lee, Gillio Lopes, Diego Sarabia, Scott Norris y Scott Kretzschmar. Ninguno de ellos ha sido formalmente imputado por un delito relacionado con estos hechos.

Según la versión presentada ante las autoridades y posteriormente incluida en la demanda, las agresiones sexuales se prolongaron durante varias horas y terminaron aproximadamente a las 5:45 de la mañana del 20 de octubre.

“Los siete de Cornell”: reabren investigación por presunta violación grupal en universidad de élite

Cornell suspendió a estudiantes y a la fraternidad

La estudiante acudió al departamento de policía de Cornell el 8 de noviembre de 2024 para denunciar lo ocurrido. Ese mismo día, la universidad suspendió temporalmente a la fraternidad mientras investigaba las acusaciones.

También fueron suspendidos los estudiantes señalados por la joven, de acuerdo con la información incluida en la demanda.

En enero de 2025, Cornell inició un procedimiento bajo el Título IX, legislación federal estadounidense que prohíbe la discriminación por razón de sexo en instituciones educativas que reciben financiamiento federal.

Según la demanda, en mayo de 2025 se realizaron al menos 12 audiencias ante un comité integrado por miembros del personal y del cuerpo docente.

Cornell defendió públicamente su actuación después de que se presentó la demanda y señaló que impuso diferentes sanciones a los estudiantes involucrados, incluyendo expulsiones y suspensiones. La universidad no detalló públicamente las medidas aplicadas a cada estudiante.

Fiscalía había decidido no presentar cargos

Mientras Cornell realizaba su investigación interna, la policía universitaria remitió el caso a la Fiscalía del condado de Tompkins para determinar si existían elementos suficientes para presentar cargos penales.

El fiscal del condado, Matthew Van Houten, decidió inicialmente que no había pruebas suficientes para iniciar un proceso penal.

La oficina del fiscal señaló posteriormente que la declaración proporcionada por Doe en 2024 no dejaba suficientemente claro que hubiera sido obligada a mantener relaciones sexuales o que estuviera incapacitada, pese a encontrarse bajo los efectos del alcohol y otras sustancias.

Sin embargo, una transcripción parcial de la entrevista de la joven con la policía del campus, difundida por CBS News, muestra que ella distinguió entre un primer encuentro sexual y lo ocurrido posteriormente y afirmó que había sido violada.

Van Houten anunció esta semana que la investigación sería reabierta después de recibir solicitudes de integrantes de la comunidad para reconsiderar la decisión de no presentar cargos.

El caso provoca presión sobre Cornell

La reapertura de la investigación también generó cuestionamientos sobre la manera en que las autoridades y la universidad manejaron inicialmente el caso.

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, solicitó una investigación independiente sobre la actuación de Cornell. Por su parte, el alcalde de Ithaca pidió revisar los permisos para eventos estudiantiles y actividades especiales a raíz de las acusaciones.

Las identidades de los siete estudiantes señalados también han circulado en redes sociales, mientras organizaciones y estudiantes han expresado preocupación por la violencia sexual dentro de los campus universitarios y, particularmente, alrededor de las fraternidades.

Hasta ahora, los siete hombres mencionados en la demanda no han sido formalmente acusados penalmente por estos hechos. La reapertura de la investigación de la Fiscalía no implica por sí misma que se hayan presentado cargos.

La demanda mantiene a la estudiante en el anonimato

La presunta víctima utiliza el nombre de “Jane Doe”, una denominación habitual en Estados Unidos para proteger la identidad de personas involucradas en determinados procesos judiciales.

Según la demanda, la joven ingresó a Cornell en agosto de 2022, pero abandonó sus estudios después de los hechos denunciados.

El documento también describe diversas afectaciones que, según la propia demandante, habría experimentado después de la presunta agresión, entre ellas angustia emocional, ansiedad, depresión, miedo y dolor físico.

El caso permanece bajo revisión de las autoridades del condado de Tompkins, mientras continúa el proceso civil iniciado por la estudiante contra los siete hombres señalados y las instituciones mencionadas en la demanda.