Ciudad de México, 6 de noviembre de 2026.- La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) enfrenta un paro indefinido que ya mantiene sin clases a alrededor de 61 mil estudiantes, en medio de reclamos por la falta de becas, prácticas profesionales, mantenimiento e insumos en distintos campus.
La protesta comenzó el 20 de octubre en la Unidad Iztapalapa y posteriormente se extendió a Xochimilco, Azcapotzalco y Cuajimalpa. Este jueves, Lerma se sumó al paro, con lo que las cinco unidades de la institución permanecen sin actividades académicas.
Aunque las demandas estudiantiles son diversas, la adquisición de seis vehículos eléctricos de las marcas Tesla y Volvo para funcionarios universitarios se convirtió en uno de los principales motivos de indignación.
Estudiantes de la UAM cuestionan el uso de los recursos
De acuerdo con la información difundida, los vehículos tuvieron un costo cercano a los cinco millones de pesos en conjunto. La compra generó críticas debido a que ocurre mientras estudiantes denuncian carencias en infraestructura, becas, materiales y prácticas profesionales.
El rector general de la UAM, Gustavo Pacheco López, reconoció que la situación representa un “agravio” para la comunidad universitaria y planteó vender los vehículos para destinar los recursos obtenidos a becas.
Sin embargo, para los estudiantes la medida llegó demasiado tarde. Las organizaciones que participan en el paro sostienen que la inconformidad no se limita a los automóviles, sino que refleja años de problemas relacionados con presupuesto, infraestructura, violencia y atención a las necesidades de las distintas licenciaturas.
Rectoría defiende la compra de los vehículos eléctricos
La UAM explicó que decidió adquirir seis automóviles eléctricos ante el desgaste de su parque vehicular. Según la institución, cada unidad tuvo un costo aproximado de 830 mil pesos, alrededor de 6% por debajo del límite establecido por la normativa vigente.
Pacheco López defendió la adquisición y señaló que la decisión se tomó a partir de un análisis que consideró factores como mantenimiento, consumo de combustible, costos asociados y reducción de la huella de carbono.
El rector sostuvo que los vehículos son utilizados exclusivamente para actividades relacionadas con las funciones universitarias y consideró que el debate no debería centrarse únicamente en la marca o modelo de los automóviles.
Alumnos denuncian carencias en los campus
Además de la polémica nacional por los vehículos, los estudiantes señalaron deficiencias en espacios deportivos, comedores, baños y bibliotecas. Algunas de estas instalaciones se encuentran cerradas o funcionan parcialmente debido a la falta de mantenimiento e insumos.
El propio rector reconoció que existen problemas de infraestructura y atribuyó parte de la situación a una “desconcentración administrativa”, además de asumir responsabilidades correspondientes a la rectoría general.
Pacheco López indicó que durante el último año se destinaron alrededor de 320 millones de pesos a mantenimiento, atención y reforzamiento de actividades en las diferentes unidades, aunque admitió que estos recursos no han sido suficientes.
Las organizaciones estudiantiles también reclaman mayor disponibilidad de becas y materiales, así como prácticas profesionales y de campo. Aseguran que estas actividades son indispensables para que los alumnos puedan concluir su formación con las competencias necesarias.
Por ahora, el regreso a clases se mantiene sin una fecha definida, mientras continúan las negociaciones y las demandas de los estudiantes en las cinco unidades de la UAM.
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