Coatzacoalcos, Veracruz, 30 de abril de 2026.– A pesar de la disminución en el flujo migratorio en el sur de Veracruz, las personas migrantes que continúan cruzando por la región siguen enfrentando un panorama de alto riesgo, marcado por la violencia, abusos y la presencia de grupos delictivos.
Disminuye el flujo, pero no los peligros
De acuerdo con Joel Ireta Munguía, responsable de la Casa del Migrante de la Diócesis de Coatzacoalcos, las recientes políticas migratorias implementadas por Estados Unidos.
Han reducido de manera considerable la llegada de personas, principalmente provenientes de Centroamérica.
Sin embargo, esta disminución no ha representado una mejora en las condiciones de seguridad.
“El número puede haber bajado, pero los riesgos siguen siendo los mismos o incluso mayores para quienes se atreven a continuar”, advirtió.
Migrantes, blanco de la delincuencia
El sacerdote señaló que quienes aún transitan por la región continúan siendo objetivo de grupos criminales que operan en las rutas del sur del estado.
Entre los principales delitos que enfrentan se encuentran:
- Robos
- Extorsiones
- Agresiones físicas
Estas situaciones se agravan por la falta de vigilancia en diversos tramos, lo que facilita la operación de estas organizaciones delictivas.
Testimonios de violencia y despojo
Ireta Munguía explicó que muchas de las personas que llegan al albergue lo hacen tras haber sido víctimas de violencia durante su trayecto.
En varios casos, arriban:
- Sin pertenencias
- Con afectaciones físicas
- Con secuelas emocionales
El desgaste por largas jornadas de traslado y la incertidumbre constante incrementan su vulnerabilidad en cada etapa del camino.
Nuevos riesgos en la ruta migratoria
Ante el temor de viajar en tren —medio en el que históricamente se han documentado abusos—, algunos migrantes optan por alternativas que consideran más seguras, como pagar transporte o intermediarios.
No obstante, estas decisiones suelen derivar en:
- Fraudes
- Engaños
- Pérdidas económicas
Lo que termina agravando aún más su situación.
Falta de protección institucional
El contexto que enfrentan las personas migrantes está marcado por la escasa protección institucional, lo que las deja expuestas a múltiples formas de violencia sin mecanismos efectivos de defensa.
Esta situación convierte su tránsito por la región en una experiencia de alto riesgo, incluso con menor presencia migratoria.
Apoyo humanitario y llamado a la empatía
Pese a este panorama, la Iglesia Católica continúa brindando apoyo a través de la Casa del Migrante en Coatzacoalcos, donde se ofrece:
- Refugio
- Alimentación
- Acompañamiento
El sacerdote reiteró el llamado a la sociedad a no ser indiferente ante esta realidad.
“Aunque sean menos, siguen siendo personas expuestas a múltiples violencias”, concluyó.
La situación evidencia que la reducción en el flujo migratorio no necesariamente implica mejores condiciones para quienes continúan en tránsito.
Por lo que especialistas y organizaciones insisten en la necesidad de reforzar la seguridad y garantizar el respeto a los derechos humanos en la región.
Con información de Osvaldo Antonio Sotelo