Ciudad de México, 20 de mayo de 2026.- Moody’s Ratings redujo la calificación crediticia de México de Baa2 a Baa3, colocándola apenas un escalón por encima de perder el grado de inversión.
Debido al deterioro de las finanzas públicas, el bajo crecimiento económico y el respaldo continuo del Gobierno Federal a Petróleos Mexicanos.
Al mismo tiempo, la agencia modificó la perspectiva del país de negativa a estable, al considerar que México mantiene estabilidad macroeconómica y capacidad para responder a choques financieros.
Presiones fiscales y apoyo a Pemex influyen en la decisión
Según la calificadora, el gasto rígido, una base de ingresos limitada y los constantes apoyos a Petróleos Mexicanos han reducido la capacidad del Gobierno para estabilizar la deuda pública.
Moody’s estimó que la deuda bruta del gobierno alcanzó el 49.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025, frente al 46 por ciento registrado en 2024 y al 39.8 por ciento de 2023.
Además, calculó que el apoyo financiero otorgado a Pemex durante 2025 ascendió a aproximadamente 35 mil millones de dólares, equivalentes al 1.9 por ciento del PIB.

México queda a un paso de perder el grado de inversión
Con esta decisión nacional, México se ubica en el nivel más bajo dentro de la categoría de grado de inversión otorgada por Moody’s.
Otras agencias como Fitch Ratings mantienen la nota del país en BBB-, mientras que S&P Global Ratings modificó recientemente su perspectiva de estable a negativa.
Moody’s reduce expectativa de crecimiento económico
La agencia también recortó su pronóstico de crecimiento para México a menos de 1 por ciento en 2026 y a 1.3 por ciento en 2027.
Entre los factores que afectan la economía mencionó la desaceleración de la inversión privada, problemas estructurales en energía, agua, logística y seguridad.
Así como la incertidumbre asociada a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá y la reforma judicial.
Perspectiva estable, pese al deterioro fiscal
Moody’s explicó que la perspectiva estable refleja su expectativa de que el deterioro fiscal será gradual y compensado por la estabilidad económica del país.
Al igual que la autonomía del Banco de México y la capacidad de las autoridades para ajustar sus políticas económicas.